Netherlands · 2 Days · 8 Moments · May 2017

Tulipalandia


17 May 2017

Y casi llegando a Leiden, a más de 25 grados de sol justiciero, suavizado por el fuerte viento que viene en contra... un oasis. Bueno, o un lago, con su césped, su arena en la orilla, sus daneses poniéndose rojos como tomates y su puestito de helados. El sitio perfecto para descansar, estirar las piernas, beber bien de agua, comer un stroopwaffle y continuar :)

16 May 2017

6. LA HAYA. Den Haag fue una grata sorpresa. Todo el mundo decía que era una pérdida de tiempo y nada bonita, y en su lugar me encontré con una ciudad ordenada, cuca, con edificios modernos que se adaptaban perfectamente al estilo danés clásico del resto de edificios, canales y más orden. El hostal también era agradable e interesante, ya que se encontraba en el interior de una casa antigua danesa, con sus escaleras y habitaciones un tanto especialmente dispuestas. El recepcionista, además, no podía ser más simpático, y el ambiente que se respiraba era de buen rollo. Lo único que fallaba era el alemán ratito y demasiado charlatán que estaba en mi habitación. Mikha. Madre mía que tío, en el primer minuto de presentarnos me contó toda su vida, tocó para mi su ukelele estilo percusión/acordes aleatorios, y sitio hablando más de sí mismo. Porque Mikha solo sabe hablar sobre su viaje en bici, su música, quejarse de que debe trabajar dos días a la semana, y más de si mismo.
7. LA HAYA. Una vez asentada en el hostal, quede con Lennard, el danés que conocí en Bulgaria, y su amigo kinki del que no recuerdo el nombre. Ambos eran una rara estampa, porque Lennard parecía más serio y responsable, pero hablando con el te das cuenta de que es también un tanto peculiar aunque agradable. Nos tomamos un par de cervezas y hablamos de viajes, de Holanda, de España, de su turbulento viaje cuando nos conocimos, y de la vida un poco también.
5. Y... me quemé. Tan buen tiempo hizo que no me di cuenta de que estaba constantemente bajo los rayos del sol que incidían sin clemencia. Así que imagínate que estampa, una española se quema al primer rayito de sol en los Países Bajos... nunca jamás podré reírme de esos cangrejitos holandeses. Tras el increíble viaje en bici volví para darle otra oportunidad a Rotterdam, y algo si que mejoró. El puerto es bonito, con terrazas, edificios modernos, barquitos... y luego está el Mercado, con mayúsculas, porque como dijo Alan es "el mercado más fotogénico del mundo". Todo bien ordenadito, impecablemente expuesto, y su bóveda decorada muy alegremente, que además alberga un montón de pisos. Y tras intentar encontrar el Cool District sin mucha suerte, y dado que era ya tarde, me salté Delft y fui directamente a La Haya.
4. KINDERDIJK. Hoy (no) he madrugado y tras organizar mi maleta de nuevo he ido a la búsqueda de un sitio de alquiler de bicis. Bicis holandesas, bicis de centro Europa, enormes y preciosas, sin freno porque al parecer se frena con los pedales para atrás. En otras palabras: Ana al suelo. Así que he estado haciendo "practicas" en la calle de al lado y he rezado al dios de las bicis (seguro que hay uno indio por ahí olvidado) para que me proteja en esta empresa. Así que, ¡carretera y en marcha! Los 12 km iniciales se han alargado al perderme varias veces, pero los paisajes no defraudaban. Nada más salir de la ciudad: verde verde y más verde. Campos salpicados por canales, caballos, vacas, ovejas y LLAMAS. Al llegar a Kinderdijk me encuentro con un camino rodeado de canales y plantitas, y a ambos lados, como guardianes, los molinos que ayudaron a drenar el pantano y a los que Holanda les debe su entera existencia. Una estampa preciosa, muy muy fotografiable, y con un tiempo inmejorable

15 May 2017

3. Éste es el primer lugar que no me ha causado indiferencia desde que he llegado a Rotterdam. Puede que sea la calma que se siente (a pesar de los coches que siguen circulando por la carretera de atrás), por las bonitas casas del otro lado del río, por el puente iluminado... o por el agua. Lo más probable es que sea por el agua, tenemos una relación de amor/obsesión muy intensa. Así que aquí he decidido esperar a que me coma la noche, mientras yo daba mordisquitos a mi tentempié calorífero se salchichón y queso, de nuevo. Las luces de los edificios también aportan belleza a la estampa al reflejarse en el agua, y algún que otro carguero pasa disimuladamente de un lado a otro. En realidad, no es un sitio bonito, pero a la vez tiene cierto encanto y aporta una sensación agradable de: párate a disfrutar de la vista, a respirar el aire y a parecer una loca carnívora al borde del puerto.
2. Seguimos con la calle principal de camino al centro. Resulta que hoy ha habido un partido de fútbol y ha ganado Holanda, así que estaban de celebración ("yo que tú no iría al centro, puede ser peligroso", me ha advertido infructuosamente la recepcionista). Al salir del hostal me he encontrado con una gran avenida rodeada de edificios grandes y acristalados, llena de mierda, de servicios de limpieza, con algún borracho suelto meando por ahí a diestro y siniestro... y nada más. Nada. Parecía una ciudad fantasma tras un Apocalipsis en la que habían sobrevivido tres borrachos y un equipo de limpieza. Mal rollito. Así que he ido andando por donde podía/me dejaban hasta llegar a centro, donde he encontrado las famosas y curiosisimas casas cúbicas, el mercado y una Iglesia enorme, que al parecer ahora es un restaurante/discoteca. Y ya que no he conseguido quedar con nadie de CS, he seguido caminando hasta el puerto.
1. Mi llegada a Rotterdam ha sido una cadena de decepciones continuadas. No se si es por mi estado de ánimo un tanto pasota, vago y adormilado.... O por mis altas e inventadas expectativas de encontrarme una ciudad moderna y bonita, así como bien arreglada, con una zona céntrica muy cuidada y calles ordenadas entre rascacielos y edificios modernos interesantes. Lo primero: el hostal. Sabía a lo que venía porque era el más barato de la ciudad y, al final, por alguna razón tiene que ser. Resulta que es una especie de local/tienda/concesionario/x medio habilitado para hacer de hostel. La habitación es de 48pers, en eso no mintieron, desperdigadas en un espacio muy grande donde uno de los laterales es el cristal de un escaparate tapado malamente con telas y lonas. La sala de estar tiene bastantes actividades, pero esta carente de vida, a pesar de haber casi 10 personas reunidas. Las recepcionistas no cuadran con el perfil alegre y motivado del staff de un hostel.Y la zona deja que desear.