Spain, Germany · 7 Days · 16 Moments · August 2017

Journi de Mauricio a Germany


21 August 2017

Cultura Marica. Vamos de tópicos, los homosexuales son cultos. Sí y no. Pero, ¿por qué? ¿Por que son más sensibles? Tal vez, pero no necesariamente. ¿Por que ha tenido que sobrevivir? Un poco sí, pero es cosa del pasado. Creo que el sentirse diferente, e incluso culpable por serlo, ha permitido a los homosexuales un punto de vista particular. Seguramente Luis Alegre lo desarrolle un poco mejor, pero la cultura ha sido un refugio ante esa realidad hostil. Una forma de salvarse y a veces de vengarse. Esa sutil retaliación, yo soy cultivado, tu heterosexual básico y simple que solo piensas en coños y tetas tendrás que admirar mi sabiduría. Una vez desaparece el hetero, el gay culto y sabio arranca a hablar de culos y pollas. Si bien es cierto que hay que hablar de todo, habrá que hacerlo con todos.
Invisibilidad. Tengo el don de la invisibilidad, el problema es que no lo manejo, lo manejan otros y a ratos. Ya quisiera tener ese poder, porque lo que tengo ahora es un permanente dolor en una parte que parece que ya es invisible de forma definitiva.
Tradiciones. Recuerdo aún las clases de Andrés Hurtado García, mi maestro de literatura y una de los primeros héroes que quise ser. La semana pasado CB me pregunto por mis maestros. Andrés ha sido junto a PC, OA y RDP y así se lo comenté a CB. Ahora de retorno a casa y cuando repaso este viaje hecho de menos ciertos ritos que sin pretenderlo habíamos ido tejiendo. Por ejemplo, visitar una biblioteca. Lo habíamos ido practicando según se presentaba la circunstancia, nunca lo forzamos. Recuerdo dos, tal vez las únicas que visitamos, lo que evidencia mi patetismo: Los Angeles y Copenhague. En NYC creo que no pudimos entrar por el horario, pero la intención rondó nuestros pasos. De un tiempo para acá esa minúscula tradición de nuestros viajes ha desaparecido. Ha sido remplazada por la visita la zona gay o por el peregrinaje a la compra ajena de discos. Así que las bibliotecas han quedado en anécdota porque se necesitan al menos dos para que sea rito.
La lección Desayuno con diamantes es diáfana y afilada: Es imposible huir, vaya donde vayas. Los malditos griegos ya lo habían visto claro. Sin embargo, en mi necedad y mi ansia de ceguera he ido todo lo lejos que he podido. Mi padre me requiere. Temo a mi padre. Con 50 años y sin haber convivido con él, su llamada me alarma. Mi madre me advierte, quiere dejarme unos libros en su casa. Ya me imagino qué tipo de libros. He rehuido el tema por años. Prefiero no creer, deseo no creer. No quiero caer en la trampa.

20 August 2017

19 August 2017

18 August 2017

Desayunamos en el jardín de la casa de literatura en Berlín. Una maravilla de lugar. Desayunamos los dos y eso es un lujo. Vemos con espanto el uso político y mediático del atentado de ayer en Barcelona. Tenemos miedo. Anoche al finalizar el día nos tomamos un café y un chocolate en una terraza de Kurfürstendamm. Hablamos del miedo, de ese miedo común. De la incertidumbre. También de connotaciones sociales de ese miedo. Yo he vivido antes esos miedos, haber vivido en Bogotá parece prepararte para asumir el temor y el terror. Pero no es así. Nunca estás preparado para el miedo, al menos para atenuarlo para manejarlo. Más bien creo que el miedo actúa como caja de resonancia. Pero esos miedos que cargaba en la espalda y que en Barcelona los creí olvidados vuelven. No es lo mismo, eso lo sé y lo entiendo, cómo tampoco es similar este sentimiento al del avión de Düsseldorf, o los trenes de Atocha.

17 August 2017

Compañeros de viaje. Nadie se puede imaginar cómo agradezco viajar con al menos un heterosexual. Su presencia inmuniza el mundo autorreferencial de "lo gay". Me incomoda hacer este tipo de distinciones, procuro viajar con personas, no con estereotipos, pero al parecer es inevitable que el gueto haga presencia cuando somos más de uno. Una cosa es la militancia, para hacer visible ante la sociedad la diversidad, lo otro es ahogarse en la caricatura y el gueto. Ahora bien, tampoco me siento cómodo viajando con machos heterosexuales, es prácticamente la misma sensación. Parece que el estereotipo masculino funciona de forma transversal. La polla lo atraviesa todo. Maldito sea.
Terminar la noche en un bar gay de Berlin. Nada puede ser más triste. Sobre todo por esa percepción de zoológico. El zoológico lo pone el observador, por supuesto. Detrás de la frivolidad se esconde una especie de bulling emocional. Observar al observador, un observador que repite modelos del cacareado heteropatriarcado. Espectáculo nada edificante y absolutamente prescindible.

16 August 2017

Vacaciones, este verano me he dejado abandonar por esta palabra, no sin cierto vértigo.¿ Serán mis últimas vacaciones pagas? Todo tiene el tono de fin de época, me imagino en el París de los estertores bonapartistas de principios del XIX, o en el Berlín de un siglo después, tiempos en que parecía que triunfaba la ciencia, el arte, la libertad. He vivido un maravilloso Pride en Madrid, he visto a las circuiteras discurrir con alegre despreocupación por Barcelona. Nos hemos besamos en los Pirineos mientras paseábamos en familia, con la familia de Vega. El espanto asoma. Siempre ha estado ahí, pero creíamos que ciertos avances sociales le iban a mantener a raya. Vana ilusión. Caminaré por Berlín con la consciencia de estar recolectando recuerdos, atesorando momentos para cuando ya sea mi futuro laboral o el entorno social me vuelvan a colocar en el sitio que nunca he abandonado, el de hijo de una familia pobre, venida a menos, una vanguardia que pronto estará de nuevo en boga.
Berlin, mi ciudad soñada. Allí conocí cierta nimia gloria que me hace emocionar ante los triunfos deportivos. Allí puedo trazar la felicidad que me ha acompañado los últimos años. Allí guardo la esperanza de una nueva vida, de esas que esperanzas que hacen llevadero el día a día cuando siento que se resquebraja el mundillo que he construído. Berlin con su muro, con sus placas de familias destrozadas, con sus heridas de metralla, con su pasado oscuro, con su pasado brillante. Con la sombra de mi nuevo héroe Alexander. No tengo ya fe en los sueños, dudo de mis fuerzas, pero ahí está Berlín, como un espejismo de verano, como un secreto que se detiene aquí, en este punto.

15 August 2017